Gracias papá – Bee Bee Babies

Blog de las Madres Inteligentes

Gracias papá

Nací cuando mi padre aún estudiaba la carrera de Derecho. Le recuerdo subrayando aquellos libros de letra minúscula y haciendo descansos para jugar conmigo. Siempre sacaba tiempo para mí y para mis muñecas. Ahora, a mis casi 32, me sigue llevando el coche al taller, me hace la declaración de la renta y me recuerda mi cita anual con el dentista (sabe que si no me siento presionada, no voy ni loca). Padre hijoPor medio ha habido épocas muy complicadas. Cuando tenía 13 o 14 años se presentó para entrenar a mi equipo de baloncesto. La idea me pareció horrible y siempre pensé que me dejaba en el banquillo por el mero hecho de ser su hija. Recuerdo, también, las eternas discusiones para que me dejara volver una hora más tarde o para que me permitiera dormir en casa de una amiga. Las negociaciones eran dignas de una cumbre de la ONU. Siempre pensé que tenía predilección por mi hermano, y creo que por eso decidí rebelarme y llevarle la contraria en lo que más le dolía: el fútbol. Me hice del Barsa contradiciendo así a toda una estirpe de socios del Real Madrid. Es más, me hice antimadridista. Cosas de la adolescencia. Para mi sorpresa, ahí estaba mi padre cediéndome su abono para que disfrutara del partido del año: Real Madrid-Barcelona. No he sido consciente de lo que ese gesto significaba para él hasta hace poco. Y quizá esa renuncia es el broche a toda una vida de sacrificios. Hubo una época en la que trabajaba de camarera y no tenía coche, así que ahí estaba él cada jueves a las dos de la madrugada para recogerme porque no había autobús nocturno para volver a casa. Ahora que soy madre comprendo que no hay hijos preferidos, ni sacrificio que un padre no haría por su hijo. Que el amor de un padre es inquebrantable desde el momento en que coge a su retoño por primera vez. Y se vuelve más fuerte con cada pequeño gesto: cuando le limpia el cordón umbilical, le prepara el biberón, le empuja en el columpio o le enseña a escribir.Padre no hay más que uno Mi padre, como tantos otros, es extraordinario. Y ahora, que es abuelo, disfruta mimando a su nieta mientras me mira con cierto orgullo. A todos los padres, gracias por su ejemplo y su amor incondicional.

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